Diego Mena
Hablar del debut discográfico de Diego Mena implica hablar de desplazamiento, de identidad y de una búsqueda constante por no encasillarse. Rompiendo Fronteras, álbum que verá la luz en marzo de 2026, no nace como un ejercicio de estilo ni como una estrategia de mercado, sino como una declaración personal: la música como espacio donde las raíces viajan contigo, incluso cuando el territorio cambia.
Lejos de jerarquizar géneros, Mena los entiende como lenguajes complementarios. Su álbum debut estará conformado por diez canciones que transitan entre el pop rock, el urbano, el regional y matices indie, sin pedir permiso ni buscar una pureza estilística. El hilo conductor no es el ritmo ni la instrumentación, sino una idea más profunda: la posibilidad de conectar sin barreras.
Diego Mena
Memoria, migración y escenario: lo que dejó la carretera
Este enfoque también se refleja en la construcción sonora del disco. Trabajar con productores como Jorge Pelú, Oli Aguilar, Brun OG y Raúl Sotomayor abrió un abanico de posibilidades creativas. Cada colaboración aportó una perspectiva distinta, ayudando a definir un universo sonoro más amplio, sin diluir la esencia del proyecto. Más que imponer un molde, el equipo creativo funcionó como catalizador de una nueva etapa artística.
Diego Mena
Identidad latinoamericana, posicionamiento político y una “alma vieja”
El resurgimiento de estéticas vintage, tanto en la moda como en la música, ha facilitado ese puente generacional. Para Mena, la música no tiene edad ni un timeline específico: una buena canción puede atravesar décadas sin perder vigencia. Esa idea se convierte en uno de los pilares conceptuales del álbum.