El presidente cuestionó al secretario de Defensa mientras las reservas militares enfrentan una fuerte merma
La rápida merma en los arsenales de misiles de largo alcance ha encendido la furia del presidente Donald Trump, quien la semana pasada confrontó a su secretario de Defensa, Pete Hegseth, en Camp David. El motivo: el impacto que esta escasez está teniendo en la campaña militar contra Irán, que ya se extiende por casi seis meses sin avances decisivos.
Según reveló The Washington Post, tras una inusual reunión de gabinete televisada, Trump reprochó a Hegseth que el problema de las reservas siguiera sin resolverse pese a que había instruido solucionarlo meses atrás. Aunque fuentes cercanas al mandatario niegan un altercado, tanto el Post como CNN confirmaron la tensión.
Las alarmas sobre la capacidad bélica estadunidense no son nuevas. De acuerdo con el libro Cambio de régimen, de los periodistas Margaret Haberman y Jonathan Swan, el presidente fue advertido desde el inicio sobre los riesgos de una incursión en Irán. El director de la CIA, John Ratcliffe, calificó de “farsa” los argumentos para atacar Teherán, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente, J.D. Vance, también manifestaron objeciones.
El general del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, alertó a Trump que no dispondría de suficientes reservas para un conflicto prolongado. No obstante, el mandatario confió en su instinto tras el éxito en Venezuela y estimó que los ataques durarían apenas “cuatro o cinco semanas”. Hoy, la realidad es otra: atrapado en una guerra sin salida clara, enfrenta elecciones de medio mandato en tres meses y ha admitido: “Si no ganamos en noviembre, seré el último presidente republicano en Estados Unidos”.
El debate sobre la munición disponible se intensificó luego de que el domingo pasado Trump anunciara el mayor ataque desde la II Guerra Mundial contra Irán y lo cancelara horas después, argumentando que se podrían reanudar las conversaciones. Datos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) revelan que, entre febrero y julio, se consumió el 65 por ciento de los misiles Patriot fabricados por Raytheon, mientras que las reservas de interceptores THAAD son un 38 por ciento inferiores a las del inicio de la guerra.
Ante las preguntas de la prensa, Trump reconoció la presión: “Necesitamos más todo el tiempo. Hemos dado muchísimo a Ucrania. La gente de Biden se los ofreció gratis. Afortunadamente, acumulé mucho durante mi mandato. Reconstruí el ejército y también lo cargué con muchas cosas”. Y aunque admitió que ciertos misiles escasean, subrayó que otros, menos precisos, pero con suministro ilimitado, mantienen la ventaja: “Puede que no sean tan precisos, puede que no sean tan de élite. Pero tenemos ciertos tipos que son muy potentes y muy buenos, y tenemos un suministro ilimitado, así que estamos en muy buena forma”.
Para cubrir los costos, el Pentágono ha solicitado al Congreso 67 mil millones de dólares adicionales. Mientras, Trump respaldó a Hegseth en Truth Social afirmando: “Estoy sumamente contento con el trabajo que está haciendo Pete Hegseth. Todo ha sido extraordinario”. Además, ordenó perseguir a los filtradores con un mensaje contundente: “Se está dando caza a quienes filtran estas declaraciones traidoras. ¡Se buscarán penas de prisión de larga duración!”.