El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha lanzado una fuerte crítica contra Estados Unidos, acusando al gobierno norteamericano de impulsar un cambio de régimen en Cuba y Venezuela a través de medidas políticas y económicas. La acusación se centra en el bloqueo naval contra la llamada “flota fantasma” de petroleros venezolanos en el Caribe, que según Rodríguez forma parte de una ofensiva más amplia dirigida contra la Revolución cubana y el legítimo gobierno bolivariano de Venezuela.
En un comunicado oficial, Rodríguez sostiene que Washington tiene como objetivo “destruir a la Revolución cubana” y “derrocar al legítimo Gobierno bolivariano y chavista”. Asegura que esta política de máxima presión no solo afecta el sistema energético nacional, sino también la vida cotidiana de la población. El canciller denuncia la violación sistemática del derecho internacional y la aplicación de sanciones económicas que han llevado a una grave crisis humanitaria en Venezuela.
Rodríguez destaca que la presión ejercida por Estados Unidos sobre el petróleo venezolano no solo busca debilitar al gobierno chavista, sino también afectar la estabilidad energética del Caribe y Latinoamérica. Asegura que este bloqueo naval es una medida más en la estrategia norteamericana de contener el crecimiento económico y político de los países que se consideran aliados de Venezuela, como Cuba.
En su comunicado, Rodríguez también denuncia la injerencia extranjera en los asuntos internos de ambos países. Sostiene que la política de Estados Unidos busca crear una situación de inestabilidad política y económica que permita la intervención militar directa o indirecta, como ha sido el caso en otros países del mundo.
La crítica de Rodríguez se centra no solo en la política exterior, sino también en la aplicación de sanciones económicas que han llevado a una grave crisis humanitaria en Venezuela. El canciller sostiene que estas medidas no son más que una forma de aplicar el “bloqueo económico” contra el pueblo venezolano, lo que viola los derechos humanos y el derecho internacional.
En definitiva, la denuncia del canciller cubano destaca la importancia de defender la soberanía y la independencia de los países en desarrollo, como Cuba y Venezuela. Rodríguez sostiene que es necesario rechazar cualquier forma de injerencia extranjera y apoyar a los gobiernos legítimos que buscan fortalecer su economía y su sociedad, sin depender de la voluntad de potencias extranjeras.
La respuesta del gobierno cubano es un llamado a la solidaridad con el pueblo venezolano y a la defensa de la soberanía de ambos países. Rodríguez sostiene que es necesario trabajar juntos para superar las desventajas creadas por la política económica y militar norteamericana, y construir una alternativa más justa y equitativa para el futuro.