Autoridades investigan si los objetos son restos de cohetes espaciales con material tóxico
La aparición de seis esferas metálicas en Forrest Beach, al norte de Queensland, movilizó a las autoridades australianas y despertó la hipótesis de que podrían ser restos de cohetes espaciales, conocidos como bolas espaciales, que incluso contendrían hidracina, un combustible tóxico.
La Policía de Queensland y el Departamento de Bomberos confirmaron el hallazgo luego de que residentes de la costa detectaran los fragmentos arrastrados por el mar. La Agencia Espacial Australiana (ASA) se sumó al operativo para determinar el origen y la composición de los objetos.
Alice Gorman, arqueóloga espacial de la Universidad de Flinders, examinó las imágenes difundidas y notó la ausencia de marcas de quemaduras o señales de reingreso atmosférico. Esto, según la experta, sugiere que los fragmentos podrían haberse desprendido durante la separación de módulos en pleno vuelo.
Gorman señaló que estos depósitos presurizados pueden aparecer años después del lanzamiento y que “probablemente nadie habría presenciado el impacto”. Además, mencionó la posibilidad de que los restos provengan de un cohete ruso Fregat, dadas las características de los recipientes.
La toxicidad potencial de los objetos llevó a un manejo cuidadoso. El Departamento de Bomberos informó que cinco de las seis esferas fueron almacenadas de forma segura, mientras que la restante permanece bajo custodia para su análisis. Las autoridades advirtieron que podrían surgir más fragmentos debido a las corrientes marítimas.
En un comunicado, la ASA confirmó que mantiene una investigación activa en colaboración con la Policía y la Agencia Nacional de Gestión de Emergencias. Sin embargo, subrayó que “no existe peligro para la comunidad local”, aunque la investigación continúa para determinar el origen de los objetos..
La profesora Gorman contextualizó el hallazgo dentro del creciente problema de la basura espacial. Existen más de 30 mil fragmentos orbitando la Tierra, y Australia, por su extensión y ubicación, recibe una cantidad considerable de estos desechos a través del mar.
“En los últimos cinco años hemos tenido más lanzamientos espaciales que en toda la historia. Eso significa que se están produciendo más reingresos a la atmósfera”, afirmó la especialista, vinculando el aumento de lanzamientos con la mayor frecuencia de estos incidentes.